Entradas

Desearás no haber deseado

A veces resulta difícil reflexionar acerca del destino. Siempre es bueno plantearse ciertas cuestiones para no perder de vista la contraposición de los propios deseos a lo que nos depara la vida. Si es cierto que todo tiene un porqué, y que todos aquellos acontecimientos importantes están marcados desde que llegamos al mundo, para que preocuparse planteándose metas a las que llegar, objetivos que alcanzar, con los que ir llenando esos vacíos absurdos. Parece inútil malgastar fuerzas luchando, si todo está escrito, por qué arrastrar lastres... De repente apetece hacer las maletas y huir, volando lejos, hacia un lugar mejor. Dejar todo atrás demostrándole al destino que no todo está escrito, que lo que nos depara la vida no nos gusta, que queremos algo mejor. Avanzar en solitario, mejorar, ascender. Porque ya sabes que puedes hacerlo. Porque ya lo has conseguido y no fue tan difícil. Porque has tenido que volver y sientes que has retrocedido, y quieres que este retroceso sea el i...

Todo queda atrás...

En las tardes de verano, solía sentarse a contemplar los ojos del búho. Grandes, amarillos. El tímido viento, apenas le daba un soplo de aire fresco. Sabía que todo aquello terminaría. Otra vez estaba al borde del precipicio, intentando sostenerse como un equilibrista que camina sobre una cuerda floja. Como un viajero que divisa en el horizonte su destino. Como un vagabundo que noche tras noche se abraza al frío y la soledad. Dónde quedará todo. A dónde escaparán los desayunos de terraza. En dónde se refugiarán los largos paseos. Las rutinas que habían convertido un maravilloso jardín en un camino de asfalto. Las noches cálidas. El tibio invierno. El suave y constante olor a mar. Sabe que la vuelta es un paso atrás. Sabe que todo lo que le espera ya lo conoce. Sabe que volverá a cruzar esa puerta que un día quiso dejar atrás. Sabe que no será fácil. Sabe que se avecina el peligro. No quiere correr el riesgo. Nunca será lo que pudo haber sido. Le asustan los cambios. Le as...

No quedarme con lo primero que he encontrado.

Quizá deba explorar otras cosas. Quizá no deba detenerme ante el primer tren que pasa frente a mi. Y si me equivoco apostando todo a una sola carta... Y si descubro que hay cosas mejores, que pueden aportarme mucho más, que me ayuden a avanzar, a aprender cosas nuevas, a progresar, a ser mucho mejor cada día. Otras cosas que me ayuden a valorarme como me merezco, que me demuestren cada día que soy algo más que un número, que puedo ser mucho más, que hay gente que me necesita, que puedo ser yo sin necesidad de actuar... Que me hagan relajarme y me ayuden a aliviar esta tensión que vivo constantemente. Espero no arrepentirme... O lo estaré haciendo ya? Cuando tomas una decisión, o lo haces por impulso, porque algo te empuja fuertemente hacia uno u otro lado, o lo haces de forma serena, meditando todos y cada uno de los pros y los contras. Todos dudamos incluso una vez tomada la decisión. Aun así, a pesar de que siempre surgen dudas, siempre solemos poner nuestro empeño en la deci...

Allí, aquí, hoy, mañana

Amigas, rivales. Vagan de la mano... Sufrir el devenir de una, es padecer la progresión de la otra. Buscamos en muchos momentos la calma que nos aporta su tranquilidad. Deseamos que huya, que fluya, que construya nuestro abrigo. Deseadas y odiadas. Intensificadoras de placeres. Creadoras de emociones futuras. Efímeros, pasajeras, pero ciertos y ciertas, tan reales como la vida misma, tan necesarias como un pedazo de pan. Vivir a su antojo, es dejarse llevar. Vivir sin su cobijo es refugiarse en el miedo. Aceptar la evidencia es aprender. Enfrentarse a su avance, es luchar contra el olvido. El final? El final nadie lo sabe. Es un futuro incierto, al que nadie podrá poner nombre. El futuro son estas palabras, que se convierten en emociones presentes, en recuerdos del pasado. El final nunca llega. El final no es sino una puerta hacia otra parte.

Aeris filum

Probar tu propia medicina es peor todavía que el desengaño y el desamor. Se ha acabado. No se trata de que no hayas sabido mantener lo que un día fue. Estaba todo muerto. No era más que una burbuja en la que refugiarse cuando todo alrededor se volvía frío y oscuro. Era como una pequeña llama que a menudo solíamos avivar, intentando evitar lo inevitable. Era la rutina. La monotonía. La inercia nos llevaba una y otra vez al mismo lugar sin conseguir otra cosa que no fuera alargar la agonía de algo que hacía ya mucho tiempo que formaba parte de una crónica de una muerte anunciada. Nadie quería verlo. O quizás sí. Fuera como fuese todos colgábamos de ese finísimo hilo. Pero ya nadie dependía de él. Ya todos habíamos tejido una nueva red. Habíamos encontrado una nueva burbuja, otra fuente de calor a la que aferrarnos y cada vez, mantener aquel hilo se hacía más difícil. "Es ley de vida" dicen algunos intentando zanjar el tema. Y aunque en contadas ocasiones pareciese que ese...

Ese eco incesante

Por qué? Porque no es mi momento. Porque la luna ha vuelto a invadir el tiempo. Porque el sol me quema por dentro. Porque el miedo me lleva de nuevo al tormento. Porque ese nudo en el estómago ha traído sus maletas y ha venido para quedarse. Porque la voluntad no domina el juego, sino la intención. Porque la bondad no es el remedio. Porque la incertidumbre ya no sirve como consuelo. Porque el bullicio esconde el suplicio de la amargura de ese resquicio del pasado. Porque aprender no es fácil. Porque volver a caer obliga a un esfuerzo. Porque a cada caída le sigue un suspiro.Porque es injusto. Y seguiré el camino. Caminaré de nuevo cuesta arriba, dejando atrás los recuerdos, contemplando a mi alrededor un sendero de primavera, destellos de ese sol que me quema y me calma, que me empuja hacia delante, que me arrastra hacia ese abismo al que temo. Y me olvidaré. Volveré a ganar, a conseguir, a crecer. Volveré a refugiarme en el orgullo y dejaré de lado de nuevo ese murmullo, ese sus...

No pasará...

Existe? Es posible? No me lo creo. No sucederá porque el destino me ha enseñado una y mil veces que es extremadamente difícil encajar algunas piezas en el puzzle. No pasará nada porque son demasiadas las casualidades que se tendrían que dar en el mismo lugar y en el mismo momento. No ocurrirá porque es demasiado pronto para aprender que es posible. Porque es demasiado pronto para saber que ha llegado el momento. Porque todavía me queda mucho que aprender hasta ser capaz de repartir mis ideas. Porque no ha llegado el momento de invadir ese espacio. Porque todavía es pronto para permitir que me roben algo tan propio. No sucederá, porque no es el momento. No sucederá. No pasará nada. Y me lo repetiré una y mil veces, como un eslogan intermitente, para evitar pensar por un momento que es posible y llevarme de nuevo otra decepción. Para no cagarla de nuevo, para no acelerar algo que no me llevará a ningún sitio, que solamente me llevará a la vergüenza. A volver a estropear algo antes tan si...