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Otra vez igual

Otra vez esa absurda situación. Te ves rodeado de gente, todo el mundo se empeña en hacerte ver lo bueno que eres con ellos, lo bien que los tratas, lo mucho que te aprecian, pero cuando más te reconforta esa situación, entonces te das cuenta de que es todo un cuento chino. Sin embargo, lo que más me molesta no es haber llegado a esta situación. Soy yo mismo. No tengo caracter, no se imponer mi criterio, o simplemente expresarlo de una forma tajante. Y todo por el miedo, el miedo a perder a la gente. Y me molesto a mi mismo, porque esa situación que me provoca el miedo, esa situación que me obliga a no hacer salir el caracter que llevo dentro llega, y yo sigo con toda la rabia guardada. Solo me queda el consuelo de sentarme frente al ordenador, escribir unas lineas y ala, para cama a dormir. Al fin y al cabo mañana es un nuevo día, yo seguiré con mis planes y de esto nadie se enterará. Porque me acabo de dar cuenta de que a nadie le importa. Y me queda el consuelo de decir, que si se c...

Unos que vienen y otros que van.

He estado durante mucho tiempo haciendo acopio de todo lo bueno que he ido encontrando a lo largo de mi vida, como quien va guardando los pequeños detalles de cada celebración. He estado durante mucho tiempo tratando de subir peldaño a peldaño una escalera angulosa, desigual y por momentos quebradiza. Durante este último año, mi vida ha dado un giro de tal magnitud, que incluso en este momento de calma, de serenidad, de tranquilidad con mayúsculas, se me hace difícil de entender. Podría hacer un repaso a todo lo que me ha sucedido desde que abandoné aquél lugar, pero sería injusto, pues estaría dejando atrás muchos buenos momentos. Podría limitarme a mencionar lo malo que ha quedado atrás, pero estaría obviando lo que realmente me ha hecho avanzar, que sin lugar a dudas ha sido la bondad de todos cuantos habeis participado en todo este tiempo. Pero, aunque suene egoísta, lo que más quiero destacar, es el grado de madurez al que me han llevado todos y cada uno de los acontecimientos. Lo...

Echándote de menos.

Parece que has dejado de ser uno más. Parece que poco a poco a base de esfuerzo, de prestarme la atención que necesitaba, de cuidarme de esa manera que solo tu sabes, de atender mis peticiones y porque no decirlo, de hacerme olvidar los temores, has calado aquí dentro. Increíble me parecía sentir lo que sentía teniendo en cuenta las circunstancias en las que has llegado a mi, pero al final, tengo que admitirlo, te echo de menos. Ahora, solo deseo que llegue ese momento lo antes posible, y que los pocos miedos que me quedan se esfumen al verte!

Deshaciendo lo andado, volviendo a caer...

Desde este lugar, desde esta situación, uno se pregunta si dejará algún día atrás esta historia que ha marcado su vida durante los dos últimos años. Todo empezó como un juego de niños, como quien tiene entre sus manos una bicicleta por primera vez y experimenta una y otra vez hasta que consigue pedalear manteniendo derecho el manillar y sin tener que levantar los pies de los pedales, salvo para hacer una pausa en el camino. Nos conocimos de la manera más tonta, aunque en realidad, seguramente fuese el destino, el que quiso poner en mi vida a alguien tan relevante, especial, importante, y a la vez frustrante. Frustrante, por la manera en que ha llegado convertirse en parte de mi espina dorsal. Y el destino ha querido que cada encuentro, cada situación, cada momento contigo, llene de nuevas sensaciones, sentimientos, emociones, ese pequeño estuche... como un niño que va guardando cada muñeco de su huevo Kinder... Y cada emoción, cada sensación, cada sentimiento surgido en ese momento, ha...

Sin motivo aparente...

No me pidais un motivo, una causa, algún hecho puntual que me haya cambiado. Puedo poner mil excusas, buscar mil y una causas, miles de hechos que hayan dado lugar a este cambio de mentalidad que se ha producido en mi. Pero ninguno sería lo suficientemente importante o relevante como para provocar semejante giro, semejante vuelta... La verdad es que viendo las cosas desde este lado del prisma, todo se ve diferente. Durante meses había esto sumido en un estado de constante ansiedad, inquietud, malestar general, angustia, celos, llamadas de atención innecesarias, mentiras, engaños, tantas y tantas cosas... y por más que yo buscase la salida no la encontraría jamás. Con cada engaño, con cada llamada de atención, con cada momento angustioso solamente conseguía sumar un candado más a esa celda que me encerraba por dentro, aunque por fuera pudiera parecer un lujoso palacio... Pero de repente, como si de un interruptor electrico se tratase, como si fuese tan fácil como accionar un botón de en...

Comprender...

Hay que ver lo diferentes que somos, y la gran cantidad de formas que tiene el ser humano de llenar cada uno de los huecos que tiene en su vida. Esas carencias, debilidades, miedos... Comprender lo que sucede a nuestro alrededor, es demasiado difícil y complicado, pues no podemos participar en todos y cada uno de los acontecimientos que nos rodean. Quizás el misterio de no saber exactamente cuales son los condicionantes de cada uno de ellos, es lo que los haga interesantes, a la vez que nos complica la existencia. Sobre todo, a los que como yo, no somos capaces de avanzar si en el camino nos encontramos con un acertijo al que no encontramos solución. Pues para nosotros, solucionar el enigma, no consiste simplemente en encontrar el resultado de una ecuación, sino que implica conocer a conciencia los factores que influyen en ella, comprender porque se ha llegado a esa situación, entender la situación actual, y una vez resuelto el problema, aprender a no caer en el mismo error en un futur...

Y si se retrasa de por vida...

Muchas veces he pensado que era el momento, que había llegado la pirotecnia a mi vida para asentarse y deleitarme con una explosión de emociones constante... Pero otras tantas veces he comprendido, que aunque había creído que no se podía llegar a sentir algo tan profundo, estaba equivocado. Es muchas veces ese deseo de sentir, de llorar, de emocionarse, de disfrazarse para siempre, el que nos lleva a confundir las situaciones. Puede que hayamos sentido la explosión, puede que hayamos tenido la necesidad imperiosa de volar, puede que nos hayamos subido incluso a ese halcón milenario... Pero solo cuando en el camino se cruzan el destino, la casualidad, y el impulso de la unión de semejante fuerza interior, solo en ese momento, comprenderemos lo que realmente significa caminar de la mano. He buscado mil razones para justificar esta ausencia en mi vida, he buscado errores, he encontrado fallos, le he echado la culpa a las circunstancias, he culpado al destino... bobadas. Lo que en realidad...